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4 de jul 2019
El Coqueluche o tos convulsiva es una enfermedad infecto contagiosa que se trasmite principalmente por la vía aérea, a través de las gotitas que uno expele cuando habla, tose o estornuda.

La Bordetella Pertussis, bacteria responsable de esta enfermedad, produce una infección en la faringe, que también puede afectar la laringe, la tráquea y los bronquios.

Los casos de tos convulsiva suelen aumentar a finales del invierno y comienzos de la primavera, siendo los menores de seis meses los que corren más riesgos para su salud.

“En ellos aumentan los casos de neumonitis y compromiso inflamatorio de pulmón, además de producir apneas, llegando incluso a la muerte; es por esta razón que en Chile existe un Programa Nacional de Inmunizaciones que contempla la vacunación contra el Coqueluche a los 2, 4 y 6 meses, con un refuerzo a los 18 meses y otros dos en 1ª y 8 ª básico", señala la Dra. María Luz Endeiza, infectóloga pediátrica de Clínica Universidad de los Andes.

¿Por qué se vacuna a las embarazadas?

La mayor parte de las muertes por Coqueluche se produce en niños menores de seis meses, es decir, antes que tengan la vacunación completa. Es por esta razón, que para cubrir ese periodo de vulnerabilidad, se ha incorporado en Chile y en muchos otros países del mundo, una estrategia que contempla vacunar a las embarazadas durante el tercer trimestre de gestación.

La especialista indica que la vacuna “es segura y produce una respuesta inmunológica que puede ser transmitida desde la madre, a través de la placenta, a su hijo, otorgándole anticuerpos protectores durante, al menos, las primeras 6 semanas de vida”.

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