• Epilepsia y mujer

    18 de ene 2015
    Las mujeres con epilepsia deben consultar a un especialista durante la adolescencia, para revisar su tratamiento y evitar que los fármacos impacten su desarrollo sexual y fertilidad.

    Una niña con epilepsia y síndrome epiléptico diagnosticado, debe ser nuevamente evaluada por un especialista durante su adolescencia, quien revisará su tratamiento para evitar alteraciones en el desarrollo sexual, la menarquia o primera regla, el ciclo menstrual y el embarazo. 

    “Las mujeres con epilepsia conforman un grupo especial de pacientes, dada la posibilidad de embarazo presente a lo largo de toda la vida reproductiva. Por eso, es sumamente relevante el enfoque multidisciplinario en el manejo de la fertilidad para que logren desarrollar una vida plena”, señala la Dra. Evelyn Benavides, neuróloga de adultos de Clinica Universidad de los Andes.

    Alrededor del 10% de las pacientes con epilepsia aumenta el número de crisis en algunas fases del ciclo menstrual, lo cual se denomina epilepsia catamenial y ha sido relacionada con cambios en las concentraciones de hormonas sexuales, fundamentalmente estrógenos. Para su tratamiento, se recomiendan dosis suplementarias de fármacos en algunas etapas del período menstrual.

    La Dra. Evelyn Benavides explica que una mujer con epilepsia tiene un mayor riesgo de presentar algunas enfermedades asociadas, las que se pueden controlar con el debido tratamiento farmacológico. Estas enfermedades asociadas son: 

    Síndrome de ovario poliquístico con ciclos anovulatorios, es decir, sin ovulación.

    Hiperandrogenismo: aumento en la acción de los andrógenos que puede producir  mayor presencia de vellos (hirsutismo), acné o seborrea, hasta virilización.

    Aumento de la insulina plasmática.

    Obesidad: se presenta ocasionalmente y para enfrentarla se considera el cambio de fármaco y la evaluación por el ginecólogo.

    Osteoporosis y osteomalacia: estas patologías se asocian al efecto adverso de los fármacos sobre el metabolismo óseo, el recambio óseo y la vitamina D, así como también por el sedentarismo y los traumas producto de las crisis. Por esto, se sugiere monitorizar con densitometría ósea en forma regular a las mujeres con epilepsia.

    Dentro de las recomendaciones previas al embarazo, es importante procurar la ausencia o el menor número de crisis posibles, al momento del inicio del embarazo.

    Durante el embarazo, el especialista evaluará la suspensión de la farmacoterapia siempre que sea posible, o la reducción del número de fármacos y las dosis para evitar cualquier riesgo que ellos pueden producir al niño por nacer. 

    “También se recomienda el uso de ácido fólico en todas las mujeres con epilepsia en edad fértil que están en tratamiento con fármacos, dado que esto reduce el riesgo de malformaciones fetales, principalmente las relacionadas al tubo neural”, afirma la Dra. Evelyn Benavides.

    Durante la menopausia, se ha observado una disminución de la frecuencia de las crisis epilépticas en pacientes con patrones catameniales. Por otro lado, la suplementación con terapia hormonal de reemplazo se ha asociado a un aumento en el número de crisis en mujeres con historia de epilepsia catamenial.

    Para el desarrollo de este artículo se contó con la colaboración de la Dra. Evelyn Benavides, neuróloga de adultos de Clinica Universidad de los Andes.

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